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[CTL] Corazones helados - Diario de Lucilla

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[CTL] Corazones helados - Diario de Lucilla

Mensaje por Esmeralda Vazquez el Miér Mar 18, 2015 1:41 am


 
Mar 17, 2015

 




“You understood my soul, I thought, and now others are coming only to sack my heart of all its riches.
What am I to do? We argued, yes, you and I, but it was with loving respect, was it not? I cannot endure without you.
Please come to me, from wherever you are.”

Nunca fui una persona que se abriera fácilmente a otros, incluso antes del rapto yo era así, sin embargo había algo, un acuerdo implícito entre tú y yo; llegaste a conocerme y me gustaría decir que llegue a conocerte.  Ahora estoy aquí escribiendo en este diario para ti, porque te has ido y por ridículo que suene nuevamente me siento perdida.

No iba a dejarte saberlo, pero constituías una parte de lo que yo creía natural, lo seguro.  Todas las personas que me rodean lo hacen, desde la taciturnidad de Keto hasta la inocente mirada de Polaris y el férreo espíritu de Ragnar, todos y cada uno de ellos son parte de una cadena, un engrane más de la maquinaria que nos hace funcionales.  Pero tú no estás y en el vacío de tu ausencia solamente hay risas forzadas y una locura que cada vez se vuelve más evidente.

¿Temor? ¿Vacío? ¿Qué es lo que queda después?  Tengo la certeza de que esa pregunta seguirá rondándome durante muchas lunas.  Teníamos un trabajo, teníamos una misión.  Sé que viviste tu vida de la forma en la que quisiste, ¿Qué te faltó? ¿Qué es lo que me falta a mí en estos momentos?

¿Qué pasará cuando yo muera?

Una mujer vino a buscarte el día de hoy.  Le dije que habías muerto y quedó destrozada al momento.  Pude alimentarme del dolor que su corazón emanaba. En verdad te amaba.  Estaba sufriendo de una manera desconsolada y le ofrecí consuelo y la ayuda para poder seguir adelante.  Pude sentir como su corazón estaba roto y jamás iba a recuperarse. Eso es lo que somos y aun después de la muerte sigues haciendo tu trabajo.  ¿Podré hacerlo yo también?

Sé que es una ridiculez y si estuvieses aquí solamente habría burla en tu mirada.  Lo sé, lo sabes.  Eso es lo que somos, eso es lo que hacemos.  Rechazamos todo lazo que nos haga vulnerables.

Rechazamos las cadenas que nos esclavizan a los otros



A veces pienso, ¿de qué sirve la libertad? ¿En que nos estamos convirtiendo?  No puedes responderme.  Nadie puede responderme. Nadie puede saber las dudas que hay en mi corazón, ni siquiera pueden saber que tengo un corazón que late con fuerza, que sufre y anhela.

Debo cerrarlo de nuevo. Debo guardarlo. Nadie puede alcanzarlo de nuevo. No puedo volver a sentirme perdida.

Prepara tus despedidas.

Esta es mi despedida.  No existe el amor, solamente un contrato estipulado entre dos personas. Existe la pasión y el deseo. Existe la estupidez y el desengaño.  Siempre hay una parte que pierde. ¿Algún día lo entenderán?  Este es mi legado.  Esto es lo que soy.


 

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Esmeralda Vazquez

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Re: [CTL] Corazones helados - Diario de Lucilla

Mensaje por Esmeralda Vazquez el Mar Mar 24, 2015 1:35 am


 
Mar 24, 2015

 




“I will find you,” he whispered in my ear. “I promise. If I must endure two hundred years of purgatory, two hundred years without you - then that is my punishment, which I have earned for my crimes. "

Estaba ahí, sentado frente a mí en el sillón color negro de mi oficina principal. Elías siempre mantuvo esa actitud nerviosa, su cabello rubio estaba desarreglado (como siempre) y caían pequeños mechones hacia el frente como si quisieran evitar que su mirada estuviera fija en mi, siempre lo estaba cuando me visitaba en la oficina. Tenía una pierna cruzada y se movía nervioso, esperaba impaciente a que terminara de firmar los papeles que trajo consigo.

No tenía más de dos meses que había llegado con nosotros cuando todo comenzó, de eso ya eran casi dos años. Fui su contacto importante con el mundo, eso ayudó facilitando las cosas, estaba demasiado emocionado por trabajar en la asistencia social que básicamente al escuchar aprobación de mi parte y unas cuantas sonrisas estuvo listo para entregarse. No lo tomé de inmediato, ¿Nunca lo he dicho? No me gustan las cosas fáciles, es mejor cuando logras algo duradero, algo que de verdad hace que cale hasta lo más profundo del alma y eso no se logra solamente con una relación pasajera.

Elías era un joven apuesto, con valores familiares y buena educación, tenía dinero e influencias, un padre en el gobierno y una madre lo suficientemente despreocupada como para saber qué era lo que él buscaba en una mujer. Recuerdo que se puso de pie descontrolado con un movimiento casi agresivo, fue hacia mi escritorio y puso las manos a los lados, había desesperación en su rostro. Pude sentir como la ira lo recorría tras ese arrebato, yo no quería su ira, sentía que casi podía escuchar su corazón latir rápidamente, buscando las palabras para dirigirse a mí, exigiendo una respuesta con ojos suplicantes.

Adriana, dime la verdad… ¿Estás saliendo con otra persona?

¡Ah! Esas palabras fueron música para mis oídos, pude sentir la melancolía escurriendo por sus labios en cuanto termino de pronunciarlas. Cerré los ojos y aspiré profundamente, él no lo sabía pero estaba alimentándome con su angustia. Hubo un silencio en el cual sentía como su tristeza pasaba por los poros de mi cuerpo, sabía que venía lo inevitable y yo también.

Los vi el otro día – dijo, luego se llevó una mano al cabello de manera desesperada. Había estado pensando mucho sus palabras. Sentí por unos momentos que iba a tirarse a llorar frente a mí.

Pensé que era importante, yo… estuve ahí para ti, cuando lo pediste. – Puse los ojos fijamente en él. Normalmente la gente percibe mi mirada como inquietante, cuchillos atravesándose en la piel de quién está frente a mí, él lo sintió también, me di cuenta de inmediato cuando guardó silencio y simplemente rodeo el escritorio de madera y se acercó a mi arrodillándose, suplicando.

Lo entenderé, dime que no significó nada, ¿me amas cierto? Yo lo sé y tú lo sabes. Estaremos juntos, tú me necesitas…

Su voz cada vez era más desesperada. En algún momento había tomado mis manos entre las suyas, luego que terminó comenzó a besarlas de manera desesperada.

No, Elias. – Le dije acariciándole la mejilla, viendo sus ojos con algo de sarcasmo -. La verdad es que no te amo, nunca te he amado. Estoy con esa persona por qué me es más útil que tu. ¿Pero sabes? No importa porque tú estarás conmigo. Te daré lo que quieres cuando yo lo desee y luego voy a desecharte. Voy a desecharte cuando guste y tú vendrás a mí siempre que te lo pida. ¿Sabes por qué? No puedes vivir sin mí. Esa es la razón.

Y luego se echó a llorar en mi regazo. Era su hermano con quién había estado la noche anterior, pero al verlo llorar supe que también estaba enterado del idilio con su padre. Acaricie su cabello y luego, con desdén, me puse de pie.

Vas a terminar esos papeles. Necesito que consigas los recursos para un nuevo orfanato. Si quieres verme nuevamente deberás conseguirlo. Si no lo consigues, matate de una maldita vez, no estarías sirviendo para nada. – Claro, sabía que Elías había tratado de quitarse la vida cuando me encontró con su hermano, ahora con su padre sería mucho peor. Se había vuelto un hombre muy destructivo.

Espera, no te vayas… ¿Acaso no sabes lo que significas para mí?

Estaba a punto de salir cuando la frase hizo que me detuviera. Sonreí, por supuesto, era una sonrisa de verdad, no como esas que finjo, una real como ninguna, aun que con el sentimiento más helado recorriéndome la punta de los dedos.

Lo sé. Sé exactamente lo que significo para ti. Soy tu vida, soy lo que necesitas, soy lo que deseas, pero ¿sabes? Tus deseos no son solamente tuyos…

Y luego salí con una carcajada que le caló hasta el alma. Una vez salí de la habitación la temperatura se regularizó, si hubiese permanecido más tempo, Elías se habría percatado que el frio que le calaba incluso a través del saco no venía del ambiente en la oficina, si no de mi corazón.


 

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Esmeralda Vazquez

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