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"Solo quiero estar contigo..." (Trasfondo De Halloween, primera parte)

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"Solo quiero estar contigo..." (Trasfondo De Halloween, primera parte)

Mensaje por Perla Cecilia el Mar Mayo 19, 2015 4:45 am

Niños, todos sin excepción lo hemos sido y estoy seguro que al igual que a mi a muchos otros les han relatado cuentos acerca de lo que les pasa a los niños malos, aquellas historias que en la antigüedad los ancianos contaban al cobijo de una chimenea y han sobrevivido hasta nuestros días. Por que recordamos esas historias?, por que los padres aun las cuentan a sus hijos?.... lejos de cualquier razón superficial o racional que se pueda decir la verdad es una sola: Nuestros padres también fueron niños y muy en el fondo recuerdan que esos cuentos no eran solo relatos, yo se que recuerdan... aquellas noches refugiados bajo las cobijas y el sentir aquellos ojos penetrantes observarte desde las ranuras de las puertas o el armario, las manos y ruidos bajo la cama, las pisadas y risas en el tejado, el escalofrio que te recorre la espina cuando el reloj marca las 12 de la noche. No, esas cosas no se olvidan.... yo aun no lo hago.

De entre los padres hay una leyenda especialmente popular, un conjuro que les ayudara a deshacerse de la carga de tener un hijo malcriado. El ritual es algo realmente simple: Hay que preparar la mezcla para hornear pan, agregando a la mezcla sabandijas o bichos rastreros y dejando reposar la hogaza de pan ya horneada a la intemperie hasta que logre ponerse dura y mohosa. Mientras el niño malcriado este dormido hay que poner aquel trozo pan partido a la mitad debajo de su cama, acompañado con leche agria servida en la taza o vaso favorito del niño en cuestión, como ultimo paso hay que sacar de la habitación a los hermanos y mascotas si es que los tiene y esperar hasta la mañana siguiente. La leyenda dice que a la mañana siguiente el niño despertara como alguien totalmente nuevo, educado, estudioso y obediente.... la verdad que ignoran es cruda y terrible: Sus hijos se van, pero ya no regresan.

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En aquel entonces mi nombre era Juan, Juanito para mi madre, Jack para mis amigos.... o por lo menos creo que asi me llamaban. Mi padre era un hombre con un empleo respetable en las oficinas de alguna empresa cuyo nombre no me apetece recordar y mi madre una cariñosa ama de casa, mhhh... se podria decir que era un niño feliz.

"Debes ser un niño bueno Juanito"

A ella le gustaba que fuera un niño obediente y a mi me gustaba verla feliz, ademas de que mis buenas acciones siempre eran recompensadas con abrazos, besos y palmadas en la cabeza. No lo sabia entonces, pero la vida es bastante dura e impredecible y aveces, injusta. No recuerdo su nombre, nunca me moleste en aprenderlo pues para mi ella solo se llamaba "Mama", ella era la guardiana que espantaba mis pesadillas al encender aquella lamparita por las noches, el ángel que curaba mis heridas y raspones con un beso, la doncella que me contaba cuentos antes de dormir.... aquella que me protegió con su cuerpo cuando corrí para atravesar la calle sin fijarme a ambos lados solo por que quería que me comprara una paleta de caramelo.

Recuerdo verla todos los días a partir de allí recostada en una cama, en un cuarto totalmente en blanco. Le daba un beso en la mejilla cada vez que me era posible para intentar despertarla pero como no soy un príncipe eso nunca dio resultado. Un día sin que pudiera hacer nada al respecto se la llevaron en una caja y la encerraron en un profundo hoyo bajo tierra.... no le he visto desde entonces.

Las cosas fueron muy diferentes a partir de allí, mis desayunos ya no eran hot cakes calientes con frutas y leche si no que un cereal que no sabia bien y que tenia que servirme yo mismo, para ser sincero las cosas no mejoraban a la hora de la comida o la cena. Me percate de que la casa era mas grande de lo que yo recordaba y sin el melodioso tarareo de mama a veces daba miedo, a diario me preguntaba por que aun no regresaba a casa. Papa estaba siempre muy ocupado, caminando de aquí para allá, de arriba a bajo llevando cientos y cientos de papeles... yo intentaba ser un buen niño como mama siempre me dijo que debia hacer, pero como se supone que sea obediente si papa siquiera me habla o me escucha?.

Un dia se me ocurrió que quizá podria dejarle un dibujo, asi que tome algunos papeles de la mesa y le hice mil dibujos de colores... debo admitir que mi plan funciono pues, aun que parecía enojado por algo que no entendia por lo menos estuvimos juntos un buen rato. A partir de alli descubri que papa se detenia a mirarme siempre que pintaba, asi que procuraba hacerlo a todas horas y en cualquier lado: las paredes, la alfombra, el televisor, mi ropa y en ocasiones que me sentia especialmente creativo me daba a la tarea de pintarme a mi mismo.

Las palabras que papa siempre decia nunca fueron las que yo esperaba escuchar, pero me hablaba, me miraba, estaba alli para mi... si podia estar con el, aun que fuese un poco no me molestaba en absoluto que me gritara, aun que no negare que aveces me dolia.  Con el tiempo me quitaron todas mis pinturas y crayones, pero descubri que pintar no era lo unico que hacia que papa me prestara atencion: Aveces arrojar comida al piso, romper cosas o tirarme al piso y llorar funcionaba.... incluso si lo hacia en la escuela podia lograr que papa fuera a recogerme.

Era mi noche favorita del año, noche de brujas. Yo regresaba con un monton de dulces en mi bolsa de calabaza y vestia un llamativo traje de payaso.... me gustan los payasos por que siempre estan sonriendo, aveces me gustaria que papa fuera uno: Siempre colorido y sonriente. Aquella noche el insistio en que me fuera a dormir temprano, porsupuesto hice mi numerito acostumbrado para que se quedara mas tiempo conmigo hasta que por alguna razon me senti muy cansado.... lo ultimo que recuerdo fue un extraño olor a leche podrida y el tenue sonido de unas risas que juraria, escuchaba debajo de mi cama.
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Perla Cecilia

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